aunque los ataúdes revienten de humedad y la soledad queme la tierra, dios tendrá que hablar -para decirlo para evitarlo para impedirlo para explicarlo para saber que cubrir mi rostro con las palmas de las manos sólo eso -sólo eso pude hacer- dios tendrá que hablar aunque sea desierto y noche -sin luz ni agua ni papel ni tinta- para saber que sólo eso pude hacer aunque los ataúdes revienten de humedad y casi ni sepas recordar ni siquiera recordarlo.
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